Ahora he descubierto
Mi deseo de trazar una lápida en el pecho
(Aquí descansa en paz después de haber enterrado su ultimo fantasma)


الآن و بعد أن أريتُكم نفسي ؛
بي رغبةٌ في رسمِ شاهِدِ قبرٍ على صدري
( هنا يرقدُ في سلامٍ بعد أن دفنَ آخِرَ أشباهِهِ )

Now that I have uncovered myself;
My desire to draw a Gravestone on my chest
(Here rests in peace after he buried last fellows)

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الجمعة، 19 فبراير، 2010

El libro de jubilación

El libro de jubilación
Traducción del árabe por: Ahmad Yamani




El poema de jubilación


Como si no hubiera temblado grabando una letra en las paredes de la seducción primera, ahora mi maldita pluma está temblando ¡Oh, Dios mío!
¿Acaso me muero en el lecho del poema como los cobardes?
Así como un sacerdote dando su última confesión escribo –Las palabras del final son las mismas del comienzo-: para saber que estoy vivo y recito mis poemas para no perder el camino hacia mi mismo;
soy el amado de mi mismo como escritor, señor de la soberanía, dominante de la dominación, profeta y experto.
Escribo como si confesara y confieso como si escribiera, ahora, desde la plataforma al borde de un hoyo de silencio confieso:
no he sido fiel todo el tiempo a mi oración,
destruí el corazón con mis propios dientes y lo distribuí con mis manos a bellas que fueron identificadas en mi mujer.
Amé mucho a mi familia, fue una persona tan normal,
Nunca he terminado lo que empecé y empezaba desde lo que no termina.
Fui terco, paciente y bueno hasta en mi muerte.
Mi vicio genético era el desasosiego, lo que alegra, pues.
Escribo para saber que sigo vivo, escribo al ritmo de los pies de la muerte que se acerca, o escribo para escribir.
Títulos adecuados del prefacio de un poema de jubilación en el cual digo:
Que seas dios del caos, si puedes destroza el orden, estés donde estés.
Así repito detrás de vosotros, pues tomad el camino hacia el absurdo.
He ratificado tus palabras, padre poesía, y te seguí fiel hasta que no te reconocí.
Así que voy a escribir mis poemas futuros con las voces más revoltosas y insistiré en mantener mis defectos de pronunciación, vais a creer mis poemas siguientes, vais a poder ver, extendido y enredado como un árbol, mi sistema nervioso, y a punto de ver mi rostro sobre el papel del poema:
Eso es lo que podría decir un anciano en un poema de jubilación.

En una escena del gran Nilo os haré testigos de mi último poema:
He contaminado el agua del río y no llevé al otro mundo, donde nadie ha regresado, ni una pluma ni un papiro para mi tumba.
Disculpen, porque escucho lo que no escucháis, pues escribo lo que no sabéis.
Sí todavía está lo que impulsa este viejo a tantear las paredes de los templos con sus orejas y cerrar sus ojos apasionadamente como si estuviera escuchando, quiere oír lo no se dice de la boca de la piedra en santidad como un médico escuchando la respiración de su paciente por última vez, o como un profesional que perdió con su barba creciente el marco de la foto de su primera novia.
Pero mi corazón no para de recordar a Meret, entonces sigo mis confesiones:
Todavía cada hermosa que pincha mi asombro grito: Meret.
Todavía hay movimientos en el cadáver del anciano, todavía sigues moviendo mi genio Meret.

Fragmentos de la poesía dramática

Se necesitan tres personajes de la misma edad para hacer el papel del protagonista, en su infancia, su juventud y su muerte.

1- El cáliz

Tenía que buscar un compañero después de haber sido traicionado por la botella que explotó por el aburrimiento y se suicidó por la intoxicación fuerte del mal humor.
Aquel entonces el chico seguía recordando a su chica que se enamoró de ella primero y cuando ella decidió marcharse le cogió el primer beso como si fuera un premio, por tanto, era natural que la mano del cáliz se extendiera para saludar la mano vacía del chico.


2- En otro día solead

Os voy a contar sobre un viejo que sigue sentado solo en la esquina del parque llorando a María.
(Eterno abandonado, el solitario desde el principio será solitario hasta al final)
Eso es lo que el viejo apuntó en su cuaderno, quizás pusiera una elegía a la vida en su juventud cuando el cáliz era joven también.

3- El protagonista muere

Como se muere la gente normal.


El señor de la reencarnación


A pesar de la aparente imprudencia de mi escritura últimamente, pues, mi vida era triste y aburrida como el ruido del choque de las ruedas del tren contra el corazón del viajero y el extranjero; una voz que empuja a la locura.
Persistes en apostar por la pluma y la letra para convertirte en el señor de la reencarnación.

Ahora los poetas aplauden, mientras tú sientes avergonzado, te das un paso hacia atrás y miras fijamente las palmas de tus manos.
¿Habéis roto, vosotras dos, de nuevo una mascara protectora? (levanta la voz) ¡Oh traidoras! (clama la voz) ¡Malditas!
Aplaudes tú y te ríes histéricamente. Ahora tienes que morir, poeta necio, te mueres solo como tus camaradas.
Aquí se oye el golpe del hacha de la madurez sobre tu cuerpo, pues te inclinas y te marchitas, te mueres, poeta flor.
¿Acaso eres el director de la película de tu vida, señor mío?
Eres impresionante, se oye la voz de la cantante Máguida Al-Rumí (Si quisieras escapar no podrías volar ni cambiar tu destino).

En la calle

Dice una chica: las calles dicen lo que hablan las casas sobre los enamorados cuando cae la noche, dice la chica: la madera de las puertas se deshizo y las piedras de las casas se derritieron, hasta el asfalto de las calles, ninguno aguantaron el pesado secreto.
Todos se fundieron bajo mis pies descalzos y me sentí volando. Dicen los enamorados que un paraíso en forma de hembra se estaba apareciendo en su lecho como de costumbre como en las tardes lunares, cuando, de repente, un sol le consumió.

Poca cerveza, mucho hachís

Te hace un brujo o un embrujado, un genio o un loco, un charlatán o un sabio que no habla.
Poco de, mucho de…
Dos opuestos hermanos.
Lo que te hace verte tal como estás:
Parcial y aturdido, esperando a ver a donde se inclina, una espada de doble filo donde haya una herida, extremo en la paz, extremo en la guerra, así naciste, hermano árabe.

(Poco, mucho) otra dualidad, podrías ponerla lógica en la reunión de los opuestos, pues, cada uno se viste con el cuerpo de su enemigo para obtener sólo una persona que luche contra sí mismo/ el mayor enemigo es la persona que se rechaza a sí mismo y es rechazado por sí mismo.

Cuando lean mi poema podrán meter sus manos en el espejo para besar caras que acaban de conocer.

Vanidad

A veces me siento como si fuera el ser más hermoso, pues, abuso de cantar con mi voz ronca, me embrega una ola de vanidad, pero me levanto de nuevo para seguir la marcha de la sublimidad solo levantando la barbilla…
En una tormenta marítima podrían verme desde la tierra, con mi chal azul largo sobre una ola señalando que ustedes son náufragos.
¡Oh pobres!
Escribo sobre vosotros porque escribo sobre mí…
Quise ver, pues me cegué,
quise escuchar, pues ensordecí,
siempre que quiero, pierdo;
así mi deseo se hizo abrazo, que cada vez que se extiende le muerde una mandíbula misteriosa,
todo se convirtió en enemigo mío, por eso, estoy aquí ante vosotros y sigo lanzando mis maldiciones con las voces más altas.
Los hebreos comen por encima de nuestras cabezas, con en La Sura de (José), los intrusos siguen comiendo nuestras cabezas
¿Es cierto?
Emito mi juicio para que no me interrumpa una voz, levanto mi voz para escucharme, escribo sobre todas las cosas para no concluir en una tregua ¿No os dije? Dominante de la dominación.

¿Por qué?

¿Qué hace el cuerpo de un hombre solo con una nación de mujeres como tú, poema?
Hay que destruir el muro que nos separa,
mi hacha se ha roto, ayúdame para que te pueda ver.
Escucho tu voz llegando desde el interior y me refugio en nuestra casa vieja, al final del callejón. Y como se sentía el Escribano Egipcio sobre la humedad de los sótanos de polvo, pues presto oído a tus pies que se van, mientras tu voz que viene de mi interior se eleva.
¿Quién me puede proteger de mis locuras?
Entonces, escribí mi último poema como un caballero que baja de la vida para luchar con sus manos desnudas…
Quiero un gemido a lo largo del camino desde la infancia hasta la muerte.
¿Por qué me marcho y el camino no tiene fin, por qué me marcho y el otro es un dique?













Para leer el texto árabe original, por favor haga clic aquí
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